Tenemos nueva columnista “internacional”
Nos sentimos orgullosos de presentar a Susana, ella es una mamá mexicana y nos acompañará con sus experiencias. Estamos felices de que haya aceptado nuestra invitación a unirse a nuestras columnistas y no nos queda más que invitar a todos a que disfruten de esta columna.
El asombro de los niños
Autora: Susana
Mil veces me he preguntado que piensan mis pequeños cuando los veo tan ensimismados o admirados al ver algo nuevo o simplemente algo que es cotidiano pero que les llama la atención.
Esa carita va cambiando día a día y se van asombrando de manera diferente según van creciendo y según el mundo y nosotros los vamos llenando de información. Hoy tengo muy presente el ejemplo de mis dos pequeños, este fin de semana organizamos un viaje relámpago a la playa. Sin previo aviso nos decidimos el jueves en la noche y el viernes temprano hicimos reservas, maleta, les dimos la noticia a los niños y nos subimos al coche con la ilusión de pasar un fin de semana distinto en familia y vaya que lo conseguimos.
Mi pequeña ahora tiene 3 años 9 meses y el bebé de la casa tiene 2 años. Los dos han ido previamente a la playa pero esta vez fue diferente, nuestra actitud como papás fue distinta y nos quedamos en un hotel, el cual ellos no conocían.
En cuanto nos bajamos al lobby comencé a ver la cara de mis dos pequeños, estaban ilusionados por el hecho de estar en la playa y conocer un nuevo lugar. Sin embargo mi hija ya guarda en la memoria recuerdos más vividos que su hermano sobre lo que significa ir a la playa. Su desenvoltura fue distinta y además muy intrépida.
En la cara de mi hijo no cabía otra emoción que no fuera el asombro y la admiración por aquel lugar nuevo. Tengo grabada su carita, con su ratita de peluche en la mano explorando el entorno a cada paso, caminando lento y tranquilo mientras observaba cada planta y animal que nos encontrábamos en el camino.
Mi pequeña en cambio iba con paso más seguro, observando de manera más rápida, haciendo comentarios y preguntando todo lo que no conocía o entendía.
Al llegar a la arena mi hija recordaba perfectamente la sensación en su piel al tocarla. Se descalzo y comenzó a caminar. Mi hijo por otro lado puso un pie con mucho cuidado, sintiendo cada grano de arena y grabando en su memoria la información. Fuimos avanzando y mi pequeña ya sabía que hacer con las cubetas y palas, a mi hijo le costo un poco el sentarse y sentirse sucio con la arena; le tomo tiempo descubrir que no estaba sucio y que es increíble poder jugar con la arena hasta el cansancio.
Llegando la hora de tocar el mar, Miranda estaba feliz y pidió ir a llenar su cubeta y sentarse en la arena de manera que el agua la tocara. Mateo camino más despacio, sintiendo el agua y midiendo la inmensidad del océano. Cabe mencionar que después de ser empujado por una ola un poco más fuerte, decidió no volver a tocar el mar a lo largo de nuestra visita.
En fin, este es un mínimo ejemplo de lo maravilloso que es el asombro de los niños. Les gusta conocer y palpar todo y se admiran de cada instante de su día y su vida. ¿Qué nos pasó a nosotros los adultos que dejamos de ver todo con asombro y ahora damos por sentado el amanecer, un insecto caminando, un bebé, nuestra vida misma?
Y no dejo de preguntarme, ¿cómo influimos los papás, los adultos y los maestros para que ese asombro se pierda y con el se quede recluido en alguna parte de nuestro corazón, el interés por aprender cosas nuevas, investigar y disfrutar?
Los niños desde el momento en que llegan a esta vida. Tienen el instinto de saber, preguntarse y explorar todo lo que tienen a su alrededor y al ser los padres o las personas que los cuidan quien contestamos muchas de sus dudas tenemos una responsabilidad inmensa para no quitarles el estímulo nato que tienen por aprender y por asombrarse y valorar la existencia.
Un simple paseo con un niño te tomará el doble del tiempo esperado porque ellos tienen abiertos sus sentidos y van observando, oliendo, tocando, escuchando y sintiendo cada paso que dan. No se han perdido aún en la rutina que nos lleva a vivir corriendo y no nos deja ver más allá de nuestro día a día.
Tratemos de estar abiertos a la vida como lo están ellos y tratemos de ser mejores guías para dejarles abiertos los sentidos el mayor tiempo. La vida moderna, la rutina y otros factores los irán aterrizando pero intentemos al menos no ser nosotros los que les cortemos las alas.
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Susana, muchisimas felicidades!!!!!!!!!!! Me encantò tu artìculo y me quedè pensando…. Creo que debemos de dejar que la vida nos asombre todos los dìas, hay que dejarnos sentir al menos un rato a lo largo de nuestro ocupado dìa y tal vez asì podamos sonreir y admirarnos tanto como nuestros hijos.
Te mando un fuerte abrazo y muchas felicidades otra vez.Un beso!!!!!!!!!!
Felicidades Susana!!! Por cierto, yo tambien escribo pero cuentos en Ingles para ninos. Comentales a la revista si les interesa.
Besos,
Anne. Me gusytaria una copia de la revista…te mandaron varias. Te quiero poner en el scrapbook de las ninas. Mi l Felicidades amiguita!!!
Bienvenida Susana, muy buena tu columna, te seguiremos leyendo, tambien me dare una vueltecita por tu blog… Saludos!