El mal aliento en los niños
La halitosis se define como un rasgo distintivo del mal olor en la cavidad oral. Es más que nada un síntoma dentro de un problema médico o práctico que puede sufrir la persona.
Este problema es común en adultos, debido a su dieta y costumbres de vida; vemos así mal aliento en personas que comen alimentos excesivamente condimentados, gente que no tiene una adecuada higiene dental e incluso en pacientes con enfermedades de índole respiratorias o gastrointestinales.
Sin embargo, el mal aliento no es un problema exclusivamente de los adultos, ya que los niños también pueden sufrirlo y sus causas no están tan lejanas de las mismas que los grandes.
La dieta de los bebés o de los niños pequeños se diferencia de la de sus padres o tíos en que el uso de condimentos está bien restringido y es la leche o los productos lácteos la base de su pirámide alimenticia. Pese a ello, hay rasgos que hace que aparezca el mal olor en la boca de nuestros hijos y por ello hay que prestar atención a ellos.
Lo primero, debemos procurar que el niño se lave bien los dientes. Una mala higiene bucal no solo incide en la aparición de caries y la progresiva formación de placa bacteriana, sino es un buen cultivo para gérmenes que provocan mal aliento. Gingivitis, acumulación de sarro e incluso pedazos de alimento que quedan atrapados entre los dientes o el paladar son solo algunos de los factores que inciden en una halitosis.
El uso de chupetes también provoca mal aliento. Considerando que el niño está todo el tiempo chupándose el dedo, los juguetes o su vestimenta, estas muchas veces pueden estar en contacto con el suelo. El chupete se puede lavar todo el tiempo para evitar infecciones, pero por el hecho de que la chupeta está hecha de goma, puede, por efecto de la saliva generar bacterias necesarias para el mal aliento.
La deshidratación también ayuda a la generación de mal aliento. Si el niño bebe poco líquido, su boquita queda muy seca y esta sequedad facilitaría el cultivo de bacterias. Por ello hay que preocuparse de que, al menos, el menor beba jugo o agua todo el tiempo, sobre todo en estas fechas de excesivo calor.
Por último están los factores de índole médicos, como los refriados y el reflujo. En el primer caso, la secreción nasal es la causante del mal aliento; mientras que en el segundo, los problemas gastro-esofágicos que el pequeño pueda desarrollar a temprana edad es suficiente para que aparezca el problema.
La solución a estos problemas puede estar en hechos sencillos como en otros que amerite una revisión de algún médico. En casa, por ejemplo; puedes asegurarte de que el niño o niña reciba suficiente hidratación durante el día; trabaja con él el tema de la higiene dental, enséñale el uso correcto del cepillo de dientes, la frecuencia de lavado y el tiempo que debe tomarse para hacerlo; desinfecta todos los productos que chupa, sobre todo juguetes, y si ves el chupete en el suelo, haz lo mismo.
Respecto a las causas de origen médico, un pediatra puede ayudarte para aconsejarte sobre cómo solucionar el problema gastro-esofágico del pequeño. Lo mismo los resfriados, porque más allá de que pueda afectarle su aliento, está también la salud de ellos, y tanto los resfriados como los problemas de guatita pueden ser complicados en niños tan chicos.
Fuente: Pequebebés.com
Foto: @Fabiogoveia
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