La invención de Hugo Cabret de Brian Selznick
Por Cecilia Olivares
Con tanta televisión, Internet, y cosas por hacer, quizá una de las cosas que hayamos dejado para el segundo plano de las cosas sea el compartir un libro con nuestros hijos. Y cuando hablo de compartir, hablo de ese afán de compartir de la manera más seria, teniendo lugar para esos libros que conversamos, que leemos en conjunto y que ellos guardarán para sus propios hijos.
Con este panorama en los hombros, es que hoy nos ocupamos de La invención de Hugo Cabret una obra ambiciosa, cuya aparición no puede pasar de largo.
Este libro, publicado en primera instancia en su versión en inglés por Scholastic, y luego una notable traducción en español sacada a la luz por el Grupo SM, esta verdadera obra visual invita a tener una nueva experiencia lectora. Con un argumento que no deja nada al azar, Selznick escribe una novela mágica, un viaje al mundo del misterio en estado puro, pero también al mundo de los sueños, de la fantasía.
Hugo es un huérfano, relojero y ladrón, quien vive en una estación de trenes convulsionada por el ajetreo. Tras el encuentro con curiosos personajes, como una chica y un viejo juguetero, la historia no hace más que empaparnos en un universo de acción y emoción, para pequeños y grandes, sumergiéndonos en el inacabable mundo de las emociones.
¿Hasta qué punto es una novela sin más? Saturada de imágenes del mismo autor, la historia sigue el lenguaje cinematográfico de una manera precisa, combinando el misterio y la fantasía, permitiendo explorar el libro del comienzo al final. La concepción no casual de las ilustraciones nos invita a mirar una nueva posibilidad de literatura, en donde las imágenes poseen pistas, guiños y resultados de lo que será el desenlace de la obra.
Sin banda sonora, Selznick convierte un libro en una película perfecta, al más puro estilo de las grandes sagas infantiles de nuestra época, todo está engranado a la perfección. La más pura aventura hará que a grandes y a chicos les brillen los ojos, puesto que la narración es importante, pero aún lo son más las ilustraciones y las sensaciones que nos inspiran.
De más está decir que es una obra que hará que varios volvamos a los libros, y a esas tardes largas de aventuras, buena lectura, varias sonrisas y el sol en la espalda.
