Exfoliación, un cuidado olvidado
Se acerca el verano y tanto mujeres como hombres comienzan a prepararse para llegar de la mejor forma a la época estival. Los gimnasios empiezan a aumentar su flujo de clientes, que desean esculpir sus cuerpos para así postrarse frente al sol sin cargo de conciencia. Pero no sólo el ejercicio ayuda a mejorar lo externo de nuestro cuerpo. Con la llegada del sol, los veraneantes que desean obtener un “bronceado fascinante” también deben tener especial cuidado con la limpieza de su cutis. Para lucir un bronceado duradero y luminoso, exfoliar la piel es un paso obligatorio.
¿Qué es una exfoliación? En palabras simples, es retirar de la piel las células muertas; eliminar las impurezas que yacen sobre la dermis. Esta acción permite que la circulación sea más efectiva, se suaviza la piel y más encima relaja a la persona que aplica este tratamiento. Pero lo más importante es que se promueve la regeneración de células nuevas, lo que fortalece la piel y la provee de elasticidad. Además, la exfoliación contribuye a que las marcas y cicatrices desaparezcan.
Si no se hace este procedimiento, las células muertas permanecen en la superficie y las nuevas no tienen espacio para crecer. Como resultado, la piel adquiere un tono cenicienta, una textura áspera y aparecen los nada estéticos puntos negros y en algunos casos, acné.
Ayudando a la piel
La piel realiza su limpieza de forma natural aproximadamente cada 28 días, pero a medida que la persona envejece, este proceso se hace cada vez más lento. Sumado a esto, hay que tener en cuenta el tipo de piel que uno posee para proceder a una exfoliación exitosa. La persona que tiene piel grasosa, deberá realizar este procedimiento con más frecuencia que alguien que es dueño de una piel normal.
La exfoliación es un ritual de belleza muy sencillo. Un buen momento para realizar este procedimiento es mientras te duchas, ya que el agua caliente y el vapor reblandecen la piel y dilatan los poros. Se debe aplicar un producto exfoliante hecho a base de ingredientes naturales, luego masajear en diferentes regiones del cuerpo y el rostro. Es de esta manera que se regeneran los tejidos, se eliminan las toxinas y las impurezas. Posterior a esto, el producto se retira con agua.
Aplica el producto específico sobre un guante de lufa o una esponja. Para terminar, frota sobre la piel presionando levemente con las manos mientras haces movimientos circulares y hacia arriba.
También resulta beneficioso para la piel exfoliarse después de un bronceado natural, ya que suaviza la piel y le otorga la apariencia de luminosidad, que es lo que todo fanático del sol ansía.
Otro momento ideal para exfoliar la piel es antes de comenzar un tratamiento facial o corporal, ya que luego de una limpieza integral, la piel queda lista para recibir cualquier tipo de producto para mejorar la piel.
Sin embargo, de nada te servirán estos esfuerzos si sólo los realizas durante unas pocas semanas: la constancia es fundamental si quieres mantener de piel lisa, suave y reluciente.
Cómo y donde exfoliar
Unos de los mitos en relación a la exfoliación es que esta se realiza solamente en el rostro. Falso. Obviamente, también se puede hacer en el cuerpo. Se recomienda que se exfolien las zonas maltratadas como las arrugadas, resecas o con marcas del acne, entre otras. Ojo, que los productos exfoliantes para el rostro no son los mismos que los utilizados en el resto del cuerpo.
Hay ciertos momentos en los que nos aprovecharemos de las propiedades de la exfoliación más que otros. Antes de tomar el sol, por ejemplo, es muy adecuado exfoliar la piel porque cuanto más lisa esté la epidermis más uniforme será su bronceado.
También es conveniente exfoliar la piel antes de aplicar un auto bronceador ya que este producto sólo actúa sobre la capa superficial de la piel y consecuentemente cuantas más células muertas tenga esta capa más irregular será el color. Sin embargo, si exfoliamos la piel antes estará lisa, nítida y el auto bronceado será uniforme.
Alternativas caseras
Un exfoliante natural muy adecuado es el azúcar. Para ello se deberá colocar una cucharadita de azúcar en la palma de la mano, humedecerla y después frotar con movimientos circulares y delicados. También puedes mezclar el azúcar con miel.
Otro producto natural y al alcance de la mano es el limón, sobre todo para zonas como los codos y rodillas, que tienden a acumular células muertas. Sólo hay que frotar la mitad de un limón de dos a cuatro veces a la semana, según la necesidad.
La avena también es un excelente exfoliante, ya que es hipoalergénico y suaviza la piel. Debes mezclar dos cucharadas de avena molida, dos cucharaditas de azúcar rubia, dos cucharadas de aloe vera y una cucharadita de jugo de limón. Hay que tener cuidado con el limón, ya que no es recomendable su uso si tienes la piel seca.
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