El temor de los padres al decir NO a los más pequeños
A cualquier padre le complica negarse a las peticiones de los hijos, ya sea porque no podemos o porque tras ese NO viene una pataleta. Una investigación realizada por la consultora KMR, nos ubica dentro de los cuatro países latinoamericanos, donde a los padres les cuesta rechazar algún requerimiento de sus niños.
Mónica es mamá de dos hijos, Manuel de 6 y Camilo de 3 años. Ella recuerda la única pataleta que ha tenido el menor de sus hijos frente a un NO.
“Comprando en el supermercado (Camilo) se quería bajar del carro y el recinto estaba lleno, entonces no pude convencerlo de quedarse sentado en la silla, gritaba como loco, se ponía tieso y se comenzaba a parar sobre el carro para bajarse solo… hasta que lo bajé, ahí se tiro al suelo y se puso a llorar de guata, toda la gente lo miraba”.
A quien no le ha pasado que tras la petición de un hijo (ya sea un juguete, un dulce u otra cosa) a la cual le decimos que NO, se viene una infernal pataleta de llanto y gritos, o la frase típica “eres una mala mamá”? Este grupo de padres reticentes a negarse a los hijos es lo que se conoce como “la Generación Sí”.
Este fenómeno fue estudiado por la consultora antes mencionada y si bien Chile se ubica con un 44% de adultos que se muestran incapaces de negarse a sus hijos, es superado por los mexicanos (48%), los ecuatorianos (51,5%) y los venezolanos (55,6%). En nuestro pais, el 57.5% de los padres de entre 35 a 54 años declara que le cuesta decir que No a los hijos (seccion tendencias diario La Tercera, Febrero 2010).
Para ahondar en este tema, Carrusel conversó con Mónica López Hernando, Psicóloga Clínica, Terapeuta Familiar y de Pareja, Diplomada en Psicología Positiva y Educadora en Masaje Infantil (www.sanarte.cl) “Muchos padres se resisten a decir “no” cuando sienten que pueden regalarle un “si” a sus hijos, sobretodo si creen que esta segunda respuesta los hará más felices”, apunta la profesional.
La necesidad por lo inmediato de parte de los niños está relacionada con la cultura actual, la cual “insta a “probar” más las cosas sin tanta refl exión previa, si algo no gusta o no resulta, se puede dejar a un lado y buscar algo nuevo”. Por ello, los niños tienen más dificultades para valorar lo que tienen, entender el costo de cada cosa que piden y tolerar los NO ante sus peticiones.
Para la especialista existen algunos factores que pueden favorecer una crianza sin límites y ante los cuales se debe estar atento, pues así los padres pueden tomar mayor conciencia de ellos, y si están presentes, poder regular su influencia:
- Falta de tiempo para estar con los hijos, ya sea porque los padres están separados o porque su trabajo les demanda mucho tiempo. Este hecho puede producir sentimientos de culpa, por creer que no se le está dando el tiempo ni la atención que necesita.
- Haber vivido una infancia muy restringida, sobreprotegida o con carencias (materiales y/o afectivas). Una vez que se convierten en padres intentan revertir la situación, dándoles a los hijos todo lo que deseen. Todos los extremos son negativos y los niños también pueden ser felices sabiendo que hay alguien que les quiere y los cuida mientras ellos conocen el mundo. Encontrar ese equilibrio es clave.
- Padres con personalidades evitadoras de conflicto, inseguras o que ellos mismos no toleran bien la frustración. La angustia que les genera el saber lo que pasará después de decir NO hace que ellos eviten verse envueltos en discusiones, temen al llanto porque los inseguriza o no se sientan con el sentido moral suficiente negarse porque ellos mismos no soportan el rechazo.
¿Como avanza la reacción de los hijos a medida que van creciendo?
Las consecuencias negativas que pueden observarse en los niños que han recibido una crianza sin límites son diversas. En general, tienen dificultades para valorar las cosas que obtienen y para tolerar la frustración, pero las reacciones dependen también del temperamento y modelo de crianza de cada niño.
Cuando los niños han tenido experiencias que les enseñaron que los NO de sus padres no son consistentes y pueden revertirse, será difícil que los puedan aceptar con facilidad en el futuro.
Algunas reacciones comunes de los niños en estas luchas por obtener un SI, son las pataletas, llanto excesivo, golpes, romper cosas, decir frases hirientes como “eres la peor mamá del mundo” o actuar de formas que saben que causarán preocupación, hasta que se cumpla su demanda.
Más tarde, si todo sigue esta misma dinámica, los adolescentes podrán revelarse ante los NO de sus padres con fuertes peleas o simplemente no acatar las indicaciones, adquiriendo incluso conductas de potencial riesgo.
¿Que hacer frente a la reacción de los hijos antes este NO? Matt Sanders, profesor de la Universidad de Queensland y promovedor de la parentalidad positiva, refi ere dentro de sus tips, los siguientes:
- Es importante establecer claros límites respecto del comportamiento que deben tener los niños. Es bueno que se les haga saber de forma anticipada cuáles son las consecuencias del incumplimiento de las normas para que los niños puedan saber previamente a qué atenerse si no las cumplen y no sientan injusta la medida.
- En caso que el niño tenga un mal comportamiento, los padres deben mantener la calma ante todo y entregar instrucciones claras y precisas para detener dichas conductas.
- Es bueno que los padres le cuenten a sus hijos qué es lo que esperan que hagan, por ejemplo: “dejen de pelear, deben prestarse y compartir los juguetes que tienen”.
- Cuando el niño detiene la conducta inapropiada, es bueno hacérselo saber “me alegro que hayan dejado de pelear”. Si aún persiste con el mal comportamiento hay que establecer entonces una consecuencia apropiada (castigo). Es necesario decir que el castigo en ningún caso debe ser maltrato psicológico ni físico.
A este punto, agregaría que la consecuencia debe ser proporcional al mal comportamiento que tiene el niño. Es común ver que los padres frente a una pataleta o mal comportamiento de pronto reaccionen con castigos desmedidos, que pueden confundir más al niño.
Otro punto a considerar es que, independiente de la edad de nuestro hijo, al decir NO es importante explicar por qué se tomó esa decisión.
Asimismo, luego de una discusión, sobretodo si se dijeron frases hirientes, no es bueno hacer como “si nada hubiese ocurrido”. El detenerse a conversar lo ocurrido, fomentar el perdón, la comunicación y la toma de acuerdos puede ser una enseñanza valiosa de inculcar.
¿Como debemos sentirnos como papas, cuando decimos que NO?
El establecimiento de límites puede resultar difícil para los padres, pero es necesario para la vida. Así le enseñamos a los niños a tolerar las frustraciones, a valorar lo que se tiene, a respetar la autoridad, a confiar en las buenas intenciones y decisiones de sus padres, y hacerlos sentir seguro y protegido.
Muchos niños, cuando no ven límites claros, no saben hasta dónde pueden llegar y van “probando” cada vez más lejos. Al no encontrar límites, muchos de ellos sienten ansiedad al no saber si pueden valerse realmente por si mismos, perciben que la libertad otorgada puede tener el lado amargo de sentir la despreocupación de sus padres, viven incertidumbre y una falta de orientación que los angustia.
Es por ello que invitaría a los padres a liberarse de las culpas y considerar que el poner límites es algo que beneficia a nuestros hijos, pues les entrega herramientas valiosas para la vida.
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Muy buena Reflexión. Estas son las cosas que construyen una buena sociedad, Creativa e Informada; son herramientas muy valiosas.
ATENTAMENTE
Juan Pablo Ahumada
Coordinador Nacional
CHILE CREATIVO 2010.
chile_creativo@hotmail.com